Andre Arpi Alcocer. Gerente Proycon

Analizamos dos casos para analizar de manera práctica que implica la sostenibilidad en la minería.

En marzo de 2024, el distrito de Huarmey, en Áncash, fue declarado en emergencia ambiental tras detectarse altos niveles de arsénico en agua y en la sangre de los habitantes. Los informes señalaron al mineroducto y la planta de filtrado de Antamina en Punta Lobitos como posibles fuentes de contaminación. Las comunidades reclamaron afectaciones en su salud, pérdidas en actividades agrícolas y falta de transparencia en los reportes oficiales. Este caso mostró que los impactos de la minería no siempre se limitan al área de operación y que los corredores logísticos y plantas de almacenamiento también pueden generar riesgos severos.

En contraste, el proyecto Quellaveco en Moquegua se presenta como ejemplo de minería con enfoque de sostenibilidad. Desde su diseño adoptó un modelo digital que utiliza gemelos virtuales para optimizar procesos, lo que ha permitido reducir en 40 % el uso de agua frente a operaciones convencionales. Además, ha integrado energías renovables en su matriz energética y aplica planes de protección de biodiversidad, con compromisos de reubicación y monitoreo de especies como la vicuña o la queñua. Su Estudio de Impacto Ambiental (EIA) fue aprobado y luego modificado para fortalecer medidas de gestión del agua, uno de los temas más sensibles en la región.

El contraste entre Huarmey y Quellaveco revela dos realidades. Por un lado, una comunidad que exige justicia frente a los daños ambientales acumulados y que cuestiona la efectividad de la supervisión estatal. Por otro, un proyecto que busca posicionarse como referente de buenas prácticas, aunque bajo la vigilancia de comunidades y expertos que advierten riesgos hídricos en un entorno árido.

La lección central es que la sostenibilidad minera en el Perú no depende solo de tecnología o de estudios ambientales, sino de gobernanza, transparencia y confianza. En esa línea, un proyecto puede convertirse en motor de desarrollo o en fuente de conflicto, según la capacidad de anticipar impactos, dialogar con comunidades y garantizar que los beneficios económicos no se logren a costa de la salud y el ambiente.

Referencias


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