Andre Arpi Alcocer. Gerente Proycon

Cuando la intuición cuesta millones
Durante años, en Latinoamérica —y particularmente en el Perú— hemos normalizado una práctica peligrosa: invertir en infraestructura basándonos más en intuición, urgencia política o presión presupuestal que en datos duros.
El problema no es solo técnico.
Es estratégico, financiero y estructural.
Invertir sin datos no es una decisión valiente.
Es una apuesta a ciegas donde el riesgo no se gestiona, solo se posterga.
Y siempre se paga.
Infraestructura sin data: el error que se repite
Cuando hablo de “datos”, no me refiero a hojas de Excel aisladas ni a estudios que se archivan una vez aprobado el proyecto. Hablo de:
- Modelos de demanda reales y actualizados
- Análisis de ciclo de vida del activo
- Integración entre ingeniería, finanzas y operación
- Escenarios de riesgo técnico, operativo y financiero
- Data histórica comparable y trazable
La mayoría de proyectos fallidos no colapsan por falta de presupuesto, sino por decisiones tomadas sin información integrada.
Infraestructura diseñada sin data:
- Sobredimensiona lo innecesario
- Subestima los costos reales
- Ignora la operación futura
- Transfiere el problema al siguiente gobierno, gerente o inversionista
El costo real no está en la obra, está en la decisión
Uno de los errores más comunes es evaluar proyectos solo por CAPEX inicial.
La pregunta correcta no es:
“¿Cuánto cuesta construir?”
La pregunta correcta es:
“¿Cuánto valor genera —o destruye— este activo durante su vida útil?”
Sin data, no hay forma de responder eso.
Un proyecto puede “verse barato” al inicio y convertirse en:
- Un activo subutilizado
- Un gasto permanente de mantenimiento
- Un cuello de botella operativo
- Un pasivo reputacional
Eso no es mala suerte.
Es mala ingeniería estratégica.
Ingeniería + data: el verdadero lenguaje del inversionista serio
El inversionista profesional no invierte en renders ni en promesas.
Invierte en escenarios, sensibilidad, riesgo y retorno ajustado.
Cuando la ingeniería trabaja respaldada por data:
- Se reduce la incertidumbre
- Se anticipan fallas
- Se optimiza la escala
- Se protege el capital
La data convierte la infraestructura en un activo financiero gestionable, no en una obra estática.
Por eso, los proyectos que realmente atraen inversión privada son aquellos donde:
- La ingeniería habla el lenguaje del negocio
- Las decisiones técnicas tienen respaldo numérico
- El riesgo está medido, no oculto
El problema no es invertir, es invertir mal
Invertir en infraestructura es necesario.
Invertir mal es devastador.
Cada proyecto sin data:
- Compromete recursos futuros
- Reduce competitividad
- Limita crecimiento
- Aumenta la dependencia fiscal
Y lo más grave: destruye confianza.
La confianza del inversionista no se pierde por falta de obras, sino por falta de rigor.
Reflexión final: la data no reemplaza la decisión, la hace responsable
La data no toma decisiones por nosotros.
Pero evita que decidamos a ciegas.
Si queremos infraestructura que:
- Sea rentable
- Escale
- Resista el tiempo
- Atraiga inversión
Entonces necesitamos dejar atrás la improvisación y asumir que la ingeniería moderna es data-driven o no es competitiva.Invertir sin datos no es coraje.
Es irresponsabilidad estructural.
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