Andre Arpi Alcocer. Gerente Proycon

En muchos proyectos, cuando algo sale mal, se buscan errores en el diseño, en la ejecución o en los proveedores.
Rara vez se señala a tiempo el verdadero problema: no haber decidido cuando correspondía.
La indecisión no suele figurar en los planos ni en los cronogramas, pero tiene un impacto técnico, económico y operativo enorme.
Decidir tarde también es una falla de ingeniería, aunque no siempre se reconozca como tal.
El tiempo también es una variable técnica
En ingeniería, el tiempo no es solo una restricción administrativa.
Es una variable que afecta:
• Costos
• Riesgos
• Disponibilidad de recursos
• Calidad de ejecución
• Vida útil del activo
Cuando una decisión crítica se posterga, el sistema ya no es el mismo.
Cambian las condiciones, los supuestos pierden vigencia y las opciones se reducen.
Decidir tarde no mantiene el proyecto igual.
Lo deteriora silenciosamente.
La ilusión de “ganar información” esperando
Muchas veces la indecisión se justifica con frases como:
• “Esperemos un poco más”
• “Necesitamos más data”
• “No es el momento”
En proyectos complejos, esta lógica suele ser engañosa.
Esperar no siempre reduce incertidumbre.
En muchos casos, la incrementa, porque:
• Se pierde ventana de acción
• Se encarecen las alternativas
• Se fuerza a ejecutar bajo presión
• Se toman decisiones reactivas
La falta de decisión temprana suele pagarse con decisiones urgentes y malas.
El costo oculto de la indecisión en proyectos
El impacto de decidir tarde rara vez aparece explícito en el presupuesto inicial.
Aparece después, en forma de:
• Reprogramaciones constantes
• Cambios de alcance no óptimos
• Sobrecostos por urgencia
• Pérdida de eficiencia operativa
• Soluciones subóptimas “para salir del paso”
Cuando finalmente se decide, ya no se elige la mejor opción.
Se elige la menos mala disponible.
Decidir tarde traslada el riesgo, no lo elimina
Un error frecuente es creer que no decidir es una forma de evitar riesgos.
En realidad, lo que hace es:
• Trasladar el riesgo a etapas más caras
• Reducir el margen de maniobra
• Aumentar la dependencia de terceros
• Comprometer la calidad técnica final
Desde el punto de vista de la ingeniería, la indecisión es una decisión:
la de aceptar peores condiciones futuras.
La buena toma de decisiones también es ingeniería
Decidir bien no significa decidir rápido sin análisis.
Significa decidir a tiempo, con la información suficiente y entendiendo el impacto sistémico.
En proyectos bien gestionados:
• Las decisiones críticas están identificadas desde el inicio
• Se define cuándo deben tomarse, no solo quién las toma
• Se entiende el costo de no decidir
• Se protege el diseño y la ejecución
Esto también es ingeniería aplicada, aunque no siempre se enseñe así.
Conclusión: no decidir también diseña el resultado
El resultado final de un proyecto no lo define solo lo que se hizo,
sino cuándo se decidió hacerlo.
Desde mi experiencia, una de las mayores fuentes de sobrecostos y frustración no es el error técnico clásico, sino la indecisión prolongada.
Decidir tarde también es un error técnico.
Y suele ser uno de los más caros.
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