Andre Arpi Alcocer. Gerente Proycon

La obra se entrega. El problema recién empieza.

He estado en muchos proyectos donde el día de la entrega todo es celebración.
Fotos, discursos, aplausos.
Y luego… silencio.

Meses después empiezan los problemas:
fallas, costos inesperados, decisiones reactivas, desgaste operativo.

Ahí es cuando aparece una pregunta incómoda:
¿esto era un proyecto exitoso… o solo una obra terminada?

Nadie invierte millones para cortar una cinta

Invertimos en infraestructura para algo más profundo:
para producir, crecer, escalar, sostener un negocio o un país.

Sin embargo, seguimos tratando a muchas obras como si su valor terminara al final de la construcción.

Un proyecto se mide en meses.
Un activo se mide en años.

Y esa diferencia cambia todo.

El cambio de mentalidad que casi nadie hace

Cuando diseño o evalúo infraestructura, hay una pregunta que siempre aparece:

¿Cómo va a vivir esta obra dentro de 5, 10 o 20 años?

Pensar en ciclo de vida no es teoría elegante.
Es ingeniería con sentido común empresarial.

Significa:

  • diseñar pensando en operación real
  • asumir que algo va a fallar y preverlo
  • aceptar que el crecimiento llegará (o debería llegar)

Cuando no se hace, el activo empieza a destruir valor sin que nadie lo note.

Infraestructura que parece sólida… pero drena rentabilidad

He visto obras “bien hechas” que:

  • son carísimas de mantener
  • no soportan cambios
  • obligan a reinvertir antes de tiempo

No fallaron técnicamente.
Fallaron estratégicamente.

La ingeniería no puede quedarse en el cálculo estructural.
Tiene que conversar con finanzas, operación y riesgo.

Gestionar activos no es burocracia, es inteligencia

La gestión de activos no es llenar reportes.
Es entender qué tienes, cómo rinde y qué decisiones lo protegen.

Cuando se hace bien:

  • los costos dejan de sorprender
  • la operación se vuelve predecible
  • el crecimiento no asusta

Ahí la infraestructura deja de ser un gasto pasado y se convierte en una plataforma de futuro.

Para cerrar

La pregunta clave no es:
“¿Cuánto costó este proyecto?”

La pregunta correcta es:
“¿Qué valor sigue generando hoy y cuánto valor puede generar mañana?”

Ahí se define si construiste una obra…
o si creaste un activo.

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