Andre Arpi Alcocer. Gerente Proycon

En casi todos los proyectos hay un momento en el que alguien dice:
“Según el Excel, estamos bien”.

Y, sin embargo, meses después, el proyecto colapsa.

No por falta de números.
Sino por riesgos que nunca entraron en la hoja de cálculo.

El Excel no miente, pero tampoco piensa

Las matrices financieras, cronogramas y dashboards son herramientas valiosas.
El problema empieza cuando se convierten en el único lente para evaluar un proyecto.

El Excel mide:

  • Costos estimados
  • Plazos planificados
  • Recursos asignados

Pero no mide bien:

  • Fragilidad operativa
  • Decisiones políticas
  • Dependencia de personas clave
  • Calidad real de la ejecución
  • Capacidad de reacción ante lo imprevisto

Y esos factores, en la práctica, son los que quiebran proyectos.

El riesgo más peligroso es el que se normaliza

Muchos proyectos no fallan de golpe.
Fallan lentamente, mientras todo “parece controlado”.

Algunos riesgos invisibles comunes:

  • Equipos sobrecargados que sostienen el proyecto por inercia
  • Decisiones críticas postergadas “para no mover el Excel”
  • Supuestos optimistas que nadie vuelve a cuestionar
  • Procesos que funcionan solo mientras todo sale perfecto

El problema no es que estos riesgos existan.
El problema es que se vuelven parte del paisaje.

Cuando el modelo financiero tapa la realidad operativa

He visto proyectos perfectamente modelados que no sobrevivieron al primer estrés real.

¿Por qué?
Porque el Excel asumía:

  • Continuidad
  • Disciplina
  • Reacción racional
  • Ejecución impecable

La realidad introduce:

  • Fricción
  • Retrasos acumulativos
  • Decisiones humanas
  • Fallas sistémicas

Cuando el modelo no conversa con la operación, el riesgo crece en silencio.

Riesgo no es solo probabilidad x impacto

Uno de los errores más comunes es tratar el riesgo como una fórmula.

En proyectos complejos, el riesgo también es:

  • Interdependencia entre decisiones
  • Falta de redundancia
  • Rigidez en la ejecución
  • Incapacidad de adaptación

Hay riesgos que no son eventos.
Son condiciones estructurales.

Y esas no aparecen en ninguna celda.

Gestionar riesgo es gestionar criterio, no solo datos

La buena gestión de riesgo no elimina la incertidumbre.
La hace visible.

Implica:

  • Preguntar lo incómodo
  • Revisar supuestos constantemente
  • Conectar números con terreno
  • Escuchar señales débiles antes de que sean problemas grandes

El riesgo que quiebra proyectos casi nunca es desconocido.
Es ignorado.

Conclusión: lo que no ves también te puede costar todo

Los proyectos no quiebran por un Excel mal hecho.
Quiebran por confiar ciegamente en él.

El riesgo más caro no es el que se calcula mal,
sino el que nunca se quiso mirar.

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