Andre Arpi Alcocer. Gerente Proycon

Durante años, en múltiples proyectos de infraestructura, energía e industria, he visto repetirse el mismo patrón:
la obsesión por reducir el costo inicial termina destruyendo el valor total del proyecto.
Se le llama “optimización”.
En la práctica, muchas veces es solo ingeniería recortada.
Ahorrar en ingeniería puede parecer una decisión eficiente en Excel, pero en la realidad operativa suele convertirse enreprocesos, sobrecostos, paradas no previstas, fallas estructurales y pérdida de credibilidad. Y lo más grave: decisiones que condicionan negativamente todo el ciclo de vida del activo.
Este artículo no es una crítica al control de costos.
Es una advertencia clara sobre la falsa eficiencia del low cost en ingeniería.
El error conceptual: confundir costo con valor
El primer problema nace desde el enfoque.
En muchos comités de decisión, la ingeniería es vista como:
- Un gasto previo
- Un requisito técnico
- Un “mal necesario” antes de ejecutar
Cuando en realidad, la ingeniería es el sistema nervioso del proyecto.
Define cómo se construye, cómo opera, cuánto dura y cuánto cuesta mantenerlo.
Reducir horas de ingeniería, perfiles senior o etapas de análisis no elimina riesgos:
solo los oculta hasta que aparecen en la fase más cara del proyecto.
El “low cost” no elimina costos, los traslada
Cuando se recorta ingeniería, el costo no desaparece.
Se desplaza.
Normalmente hacia:
- Cambios de alcance en ejecución
- Órdenes de variación no previstas
- Sobredimensionamientos reactivos
- Fallas operativas tempranas
- Mantenimientos correctivos innecesarios
He visto proyectos “baratos” en ingeniería terminar costando 20%, 30% o más en sobrecostos acumulados durante su operación inicial.
Eso no es mala suerte.
Es diseño deficiente pagando intereses.
La ingeniería barata suele ser ingeniería incompleta
Un síntoma común del enfoque low cost es la ingeniería fragmentada:
- Estudios preliminares superficiales
- Supuestos no validados en campo
- Modelos sin escenarios de estrés
- Falta de análisis de mantenibilidad y operación
Todo funciona… hasta que el sistema entra en carga real.
La buena ingeniería no solo hace que el proyecto funcione.
Hace que funcione bien, de forma consistente y predecible.
El impacto invisible: operación, mantenimiento y reputación
El mayor daño del ahorro mal entendido no aparece en el CAPEX, sino en el OPEX.
Diseños mal resueltos generan:
- Operaciones más complejas de lo necesario
- Dependencia excesiva de personal especializado
- Menor disponibilidad de activos
- Riesgos de seguridad
- Reclamos contractuales y reputacionales
Y cuando el problema estalla, nadie pregunta cuánto se ahorró en ingeniería.
La pregunta es otra: “¿Por qué no se previó?”
La verdadera eficiencia: ingeniería que piensa en el ciclo completo
La ingeniería eficiente no es la más barata.
Es la que reduce incertidumbre.
Eso implica:
- Invertir tiempo en análisis correcto
- Incorporar experiencia real, no solo software
- Diseñar considerando operación, mantenimiento y escalabilidad
- Tomar decisiones con datos, no con urgencias
Un buen diseño puede costar más al inicio, pero protege el capital, el cronograma y la reputación del proyecto.
Conclusión: lo caro no es la buena ingeniería, es la mala
Después de años trabajando con proyectos complejos, mi conclusión es clara:
La ingeniería no encarece los proyectos.
La falta de ingeniería los vuelve impredecibles.
Ahorrar donde no se debe no es eficiencia.
Es postergar el problema hasta que ya no tenga solución barata.Si este artículo te resulta familiar, probablemente no sea teoría.
Es experiencia acumulada en proyectos reales.
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