Andre Arpi Alcocer. Gerente Proycon

La competitividad logística del Perú es hoy uno de los factores que más influye en nuestra capacidad para atraer inversión, impulsar la industria y posicionarnos como un país preparado para competir globalmente. Desde mi experiencia empresarial y como ingeniero, observo que el verdadero reto no es solamente construir infraestructura, sino integrar esa infraestructura en un sistema logístico eficiente, resiliente y con visión de largo plazo.
En un contexto donde la economía peruana exige mayor productividad, la logística se convierte en el punto neurálgico que define costos, velocidad, oportunidades comerciales y el atractivo que tenemos como destino de capital. Por eso, en este análisis quiero plantear una mirada clara sobre cómo la infraestructura logística, los corredores productivos y la inversión estratégica pueden transformar el movimiento del país.
1. Infraestructura logística: el punto de partida de la competitividad nacional
La infraestructura logística del Perú continúa mostrando brechas significativas frente a economías competidoras en la región. Carreteras inconclusas, puertos con procesos no estandarizados, aeropuertos saturados y una red ferroviaria limitada hacen que mover mercancía en el país sea más caro y más lento de lo que debería.
Pero mejorar infraestructura no significa únicamente construir más. Significa planificar, priorizar y ejecutar proyectos que realmente reduzcan los costos logísticos nacionales, hoy estimados en más del 30% del valor de un producto en muchos sectores.
Los países más competitivos han apostado por:
- Corredores logísticos integrados (costa–sierra–selva)
- Plataformas logísticas que concentran servicios y reducen tiempos
- Intermodalidad eficiente entre puertos, aeropuertos y carreteras
- Digitalización y trazabilidad, desde origen hasta destino
Para que el Perú avance, estos elementos deben convertirse en mandatorios, no en aspiracionales.
2. Inversión estratégica: decidir qué construir y por qué
En logística, invertir sin un mapa productivo integrado puede generar infraestructura subutilizada. Desde una perspectiva empresarial, lo correcto es priorizar proyectos que generen retornos reales para el país y que contribuyan a cadenas de valor estratégicas como minería, agroexportación, manufactura, pesca y energía.
Las decisiones deben basarse en tres criterios:
- Impacto en el costo logístico nacional (CLN)
- Conexión con actividades económicas que generen divisas
- Capacidad de mejorar la competitividad global del país
Infraestructura no es gasto. Es competitividad. Y competitividad es inversión.
3. Eficiencia operativa: la logística como ventaja competitiva
Aun con infraestructura moderna, un país puede seguir siendo poco competitivo si sus procesos logísticos son lentos o burocráticos. Por eso, la eficiencia debe trabajar en paralelo con la construcción.
Hoy, el Perú necesita:
- Procesos aduaneros predictivos basados en riesgo
- Ventanillas únicas totalmente interoperables
- Digitalización del transporte terrestre y portuario
- Estándares de seguridad y cumplimiento unificados
- Reducción del tiempo de permanencia en puertos
Cada hora ahorrada en logística genera un beneficio directo en el precio final y mejora el atractivo del Perú como hub regional.
4. Corredores productivos: el Perú conectado para competir
Los corredores productivos no solo conectan territorios: conectan oportunidades. Cuando un corredor integra zonas agrícolas, mineras, energéticas y comerciales con puertos y aeropuertos eficientes, aparece un ecosistema que impulsa empleo, inversión y desarrollo territorial.
Un Perú con corredores productivos consolidados puede:
- Aumentar exportaciones
- Reducir costos de transporte
- Mejorar tiempos de entrega
- Impulsar regiones actualmente desconectadas
- Atraer cadenas logísticas globales
Para un país con tanta diversidad geográfica, estos corredores no son un lujo: son una urgencia.
Conclusión: logística como palanca de competitividad nacional
La competitividad logística del Perú no se construye con un solo proyecto ni con una sola inversión. Se construye con visión empresarial, ingeniería rigurosa, decisiones de inversión alineadas a la productividad nacional y procesos eficientes que permitan que cada infraestructura funcione como parte de un sistema integrado.
Como país, si queremos reducir brechas, atraer capital y acelerar el crecimiento, debemos apostar por infraestructura conectada, logística moderna y una estrategia que ponga al Perú en el mapa de los países realmente competitivos.
Ese es el camino. Ese es el reto. Y es también la oportunidad.
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